Acciones para adelgazar y mantenerte en tu peso 🏋️ 🥗

1NO COMAS MENOS, SINO MÁS

Come más comida real, no procesada, que alimenta y nutre el organismo y no le roba vitalidad.

Cuando se elige una buena dieta muy rica en verduras, frutas y alimentos integrales, se genera saciedad en cuanto llegamos a la cantidad adecuada.

Y lo mejor de todo, podemos comer una cantidad abundante consumiendo pocas calorías y eso regula el peso.

2 – ALIMENTOS LO MENOS TRANSFORMADOS POSIBLE

Vale la pena ser muy consciente del acto de masticar, ya que la digestión empieza en la boca.

Un estudio de la Universidad de Kyushu (Japón) ha demostrado que masticar mucho aumenta la cantidad de calorías que el cuerpo quema durante la digestión.

Y comer más despacio logra una disminución de la ingesta, una mejor absorción de nutrientes, la regulación del apetito y una mayor saciedad.

3- CONSUME LA FRUTA A MORDISCOS, NO EN ZUMO

Un zumo tiene un Ã­ndice glucémico alto que solo puedes permitirte si conserva mucha pulpa y vas a realizar actividad física. Cuando tomamos un zumo de naranja –advierte Antonio Palomar, médico y divulgador de salud–, podemos estar obteniendo la glucosa de entre dos o cuatro naranjas de golpe.

Sin embargo, cuando comemos una naranja a mordiscos generalmente nos basta con una sola: y la pieza entera con su fibra no provoca subidas de glucosa en sangre.

4- LAS GRASAS BUENAS Omega 3, IMPRESCINDIBLES

La dieta convencional incluye demasiados ácidos grasos omega-6 y una proporción muy baja de omega-3.

Las principales fuentes vegetales de omega-3 son las nueces, las semillas y el aceite de lino, que pueden usarse en ensaladas y aliños (no para cocinar).

Consumir bollería, platos preparados, salsas y postres elaborados con aceites de girasol, de cártamo o de maíz lleva a un exceso de omega-6.

5- NO RENUNCIES AL (BUEN) PAN

No hay que renunciar a él pero tampoco abusar.

Hay que buscar uno integral, compacto y duro al corte.

También es recomendable dar preferencia al elaborado con fermentación natural de masa madre. Consol Rodríguez, autora de Pan con queso (Urano, 2018), explica cómo reconocerlo: al cortarlo, hay huellas de distintos tamaños del burbujeo de las levaduras; no son de tamaño uniforme.

6- LOS HIDRATOS INTEGRALES NO SON LOS ENEMIGOS

Hasta el 70% de una alimentación sana y ligera debería provenir de alimentos ricos en hidratos de carbono: cereales integrales como el arroz, el trigo, la avena, la cebada el mijo, maíz, quinoa, trigo sarraceno, etc; legumbres como los garbanzos, las lentejas o las alubias, y muchas hortalizas.

7- REDUCE EL CAFÉ Y OLVIDA LOS EDULCORANTES

Un consumo desmesurado de cafeína aumenta los niveles de glucosa y de insulina plasmática y entorpece el proceso metabólico de usar la grasa corporal como fuente de energía.

Este abuso provoca un aumento de la sensación de cansancio ¡e incluso del deseo de comer dulces!

Por otro lado, los edulcorantes sintéticos son muy perjudiciales y aumentan la absorción de glucosa procedente de los alimentos ingeridos y empeoran la microbiota intestinal.

8- CUIDA TU MICROBIOTA INTESTINAL

El conjunto de las bacterias del aparato digestivo (unos 100 billones de bacterias de 400 especies distintas) constituyen la microbiota intestinal, que también influye en el peso y la grasa corporal.

Estudios de la Universidad de California de 2006 demostraron que la obesidad se asocia con un determinado tipo de bacterias. Más tarde se descubrió también que la obesidad se asocia a una diversidad bacteriana menor.

Estos microorganismos se hallan en ciertos alimentos, como los alimentos fermentados.

9- HAZ EJERCICIO

Bastará con algo de ejercicio suave cada día.

Puede ser, simplemente, caminar a paso ligero. Quemarás 150-200 calorías, y con una hora de ejercicio convencional solo 100 o 200 más.

Es importantísimo. Si solo ayunas, el cuerpo vive de sus reservas y quema las grasas automáticamente. Ahora bien, si no lo sometes a ejercicio â€“advierte el doctor Pablo Saz–, se crea una resistencia a la insulina y, cuando vuelvas a comer, intentará llenar todos los depósitos vacíos. Puedes incluso ganar más peso y acumular más grasas.

10- PRUEBA UN AYUNO INTERMITENTE

Existe un tipo de ayuno fácil de hacer y no requiere supervisión médica: es, según el doctor Pablo Saz, el ayuno intermitente.

Es tan sencillo como hacer una merienda-cena a una hora temprana, hacia las seis de la tarde, y al día siguiente retrasar el desayuno. Consigues así un periodo de ayuno de entre 12 y 16 horas que es un regulador de peso.

Se trata de hacer una comida fuerte al día con una gran cantidad de verduras, legumbres, un plato de cereal… y luego dos comidas pequeñas, el desayuno y la merienda. El resto del día, lo puedes pasar con algunas piezas de fruta entera.

Este ayuno se basaría en el estudio de las poblaciones más longevas del planeta, en las que no es nada usual el sobrepeso.

11- LOS ALIMENTOS CONCRETOS NO LO SON TODO

Además de centrarnos en comer alimentos saludables, también es importante cuidar la actitud ante la comida. Lo afirma Karmelo Bizkarra, director médico del Centro de Salud Vital Zuhaizpe, que nos invita a preguntarnos cómo comemos. 

No solo debemos centrarnos en su aporte calórico, sino en la calidad de los alimentos(son preferibles los ecológicos), el tiempo de maduración y un cocinado a baja temperatura. Sin olvidarnos de que en la forma y el color de los alimentos hay una energía sutil de la que también nos alimentamos.

No hagas dieta: ¡cambia tu alimentación!

Cómo perder peso de forma saludable

Si alguien te dice que tiene un remedio fácil, cómodo y además divertido para adelgazar, seguro que es porque quiere hacer negocio con tu desesperación. Lo afirma el biólogo y nutricionista Juan Revenga, autor del libro Adelgázame, miénteme.

Comer más y de mejor calidad

Cada año miles de personas inician una cruzada contra su propio cuerpo con dietas aburridas, extravagantes, sin evidencia científica e incluso peligrosas. Con ellas se pierden kilos, pero más tarde se recuperan multiplicados por dos.

Por eso, muchos médicos aconsejan dejar de contar calorías y gramos, y consumir simplemente alimentos de verdad.

¿Por qué quieres perder peso?

El ideal cultural del cuerpo delgado tiene que ver mucho más con patrones estéticos impuestos por las multinacionales (de la moda, de la cosmética, de los suplementos…) que con necesidades de bienestar.

Porque delgadez no es necesariamente salud.Aunque la medicina actual haya “comprado” el discurso de que equivale a salud, muchas investigaciones demuestran que no es así exactamente.

¡Nuestro cuerpo merece ser amado!

Un estudio realizado por la Universidad Yeshiva de Nueva York halló que más de la mitad de las personas con sobrepeso evaluadas estaban perfectas de colesterol, glucosa, presión arterial y todos los parámetros que sirven para medir la salud. Y más aún: un tercio de las personas con obesidad también gozaban de una salud envidiable.

Los índices de sobrepeso, en entredicho

¿Sirve entonces el Índice de Masa Corporal (IMC) para saber si nuestro peso es excesivo? Tampoco, al parecer, porque cada cuerpo tiene sus peculiaridades.

De hecho, una investigación estadounidense encontró que los pacientes con un IMC de entre 25 y 30 (considerado sobrepeso) tenía el 6% menos de probabilidades de morir prematuramente que los que tenían un IMC saludable.

Más que el peso, parece importante dónde se almacena la grasa en el cuerpo: alrededor de la cintura o del hígado puede ser un indicio de posibles problemas metabólicos y cardiacos. Y, obviamente, una obesidad morbosa perjudica la movilidad, la salud de los huesos y del corazón.

Cómo te sientes, un mejor indicador

En vez de caer en las trampas de la última dieta de moda, lo importante es estar bien, independientemente de lo que marque la báscula.

Eso significa sentirse flexibles porque las articulaciones y los músculos nos permiten llevar a cabo rangos de movimiento completos.

También con una buena energía vital a lo largo de todo el día, sobre todo por la mañana al levantarse y a primera hora de la tarde, lo que indica que los ritmos vitales están bien sincronizados.

Los 5 errores que todos cometemos al intentar adelgazar

Cuando se duerme sin problemas al menos siete horas, cuando se maneja razonablemente bien el estrés, y cuando la actividad física no supone un sacrificio por falta de energía o por dolores de algún tipo, sino un placer, el cuerpo puede considerarse ligero, aunque tenga unos kilos de más o de menos.

Si no es así, “antes que perder peso, deberíamos hablar de recuperar la salud”.

Fuente: Revista Cuerpomente

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