LA DIETA DE OKINAWA

Las islas de Okinawa, al sur de Japón, es una de estas “zonas azules” que Buettner puso en el mapa (lugares en el mundo donde las personas son más longevas, superando los 100 años de edad). En concreto, el pueblo de Ogimi es el municipio con la población más envejecida del mundo. En realidad, en poco más que una calle viven más de una docena de ancianos centenarios.

Desde hace varias décadas, científicos de todo el mundo se han interesado por el secreto de la longevidad de los japoneses y, en concreto, por su dieta.

Los habitantes de Okinawa, además de tener la esperanza de vida más elevada del mundo, tienen un estado de salud extraordinario: son flacos, tienen aspecto juvenil, mucha energía y una incidencia muy baja de enfermedades cardiovasculares y cáncer, incluido el de estómago, muy común entre el resto de japoneses más hechos a un estilo de vida occidental.

Detallo a continuación las características principales de su dieta.

La dieta Okinawa es una dieta semi-vegetariana, pobre en materias grasas (menos de 25% de calorías totales) Y especialmente, carece de productos industriales procesados.

Según el tipo de alimento contiene:

Pescados y mariscos: la dieta Okinawa incluye al menos tres raciones de pescados y mariscos a la semana. Atún, caballa, arenque, sardinas, pescados blancos y calamares, que son ricos en taurina, algo que podría explicar sus bajas tasas de colesterol y presión sanguínea
Algas: principalmente consumen algas kombu, ricas en yodo y vitamina B. Las algas deben comerse con moderación y no suelen ser recomendables para personas con problemas de tiroides.
Consumo elevado de brotes de soja y tofu, así como de cereales integrales.
Verduras y frutas sin hidratos: pepino, cebolla, manzana, cítricos, vegetales de hojas verdes. Están presentes en cada comida del día.
Se recomienda beber té verde diariamente, rico en antioxidantes y catequinas, sustancias que se consideran preventivas del cáncer y trastornos cardíacos.
Incorporación en los comidas de hierbas y especias.
Consumo moderado de legumbres, plátano y patata.
Aceites vegetales (oliva, soja, girasol), semillas y frutas secas.


Alimentos poco recomendados en la dieta Okinawa:

No se trata de prohibir, sino de limitar la presencia de alimentos calóricos en una dieta equilibrada.

Los `Okinawenses´ incluyen ocasionalmente la carne de cerdo. Se recomienda, como mucho, tomarlos una vez a la semana: carnes rojas, huevos, aves, dulces y repostería. Conviene evitar los azúcares y las harinas refinadas.

Los habitantes de Okinawa no comen productos lácteos (lo que reduce la ingesta de grasas saturadas).

Otras pautas a tener en cuenta:

-Para de comer cuando ya no tengas más hambre.

-Puedes practicar el Hara Hachi Bu, un método que practican en esta isla japonesa que consiste en dejar de comer un poco antes de que estés totalmente saciado.

-Debes comer despacio, sin prisas. Masticando bien todos los alimentos y sobre todo escuchando a tu cuerpo.

-No piques entre horas y ten un horario de comidas organizado.


-Despídete de los ultraprocesados. No compres productos industriales o limítalos al máximo.-Es necesario moverse. También llevar una vida social en comunidad, practicar ejercicio físico y estar rodeados tanto de los amigos como de la familia.


-A la hora de cocinar disfruta de ello y de lo que tu cuerpo está ingiriendo.


Pero….


¿Puede una dieta hacernos más longevos?

Pensar que una dieta basta para que lleguemos a vivir 100 años es simplificar demasiado un asunto que es enormemente complejo. Sabemos que en el envejecimiento influyen muchos factores, desde la propia genética, a la crianza, pasando por lo sociables que seamos, cuánto ejercicio físico practiquemos, el clima de nuestra zona de residencia, la calidad de los servicios sanitarios a los que tenemos acceso o lo relajada que sea nuestra vida. Además, para vivir más tiempo, es mejor ser del sexo femenino: el 85% de las personas que viven más de cien años son mujeres.

Dicho esto, se cree que la dieta es responsable en un 30% de nuestra longevidad, por lo que sin duda ha jugado un papel importante en la calidad de vida de los okinawenses. Por desgracia, falta bastante investigación en torno a este tipo de régimen alimenticio: apenas se ha investigado el efecto que tiene la dieta japonesa sobre una población no japonesa, algo que si se ha hecho, por ejemplo, con la dieta mediterránea, la que más apoyos científicos ha recabado hasta la fecha, o la dieta nórdica, que cada vez gana más adeptos.

Quizás para encontrar la dieta que nos permite llegar a cumplir más años habría que mirar qué elementos comunes tiene la alimentación de las “zonas azules”, que se encuentran en sitios tan dispares como California, donde vive una comunidad de adventistas del Séptimo Día que tiene una expectativa de vida de nueve a once años mayor que la media de sus compatriotas norteamericanos, o en Cerdeña, en cuya región de Nuoro, la parte más montañosa de la isla, está otra de las mayores concentraciones de personas centenarias del planeta.

El propio Kimura, hasta hace una semana el hombre más viejo del mundo, aseguraba que “el secreto para una vida sana y larga es comer en pequeñas cantidades”. Y podría no estar desencaminado. Si hay algo que comparten todas estas poblaciones es que han sufrido periodos de escasez o, en el caso de los adventistas, que son fundamentalmente vegetarianos. En definitiva, la dieta de sus habitantes es particularmente baja en calorías, contiene pocas grasas animales y apenas azúcar.

En cualquier caso, si analizamos a otros centenarios, es difícil encontrar un patrón definido (aparte de que todas son mujeres). La persona más vieja que ha vivido nunca de la que se tiene constancia fue Jeanne Calment, una francesa que murió en 1997 con 122 años. Era una adicta al chocolate, consumía aceite de oliva y bebía vino a diario. La persona más anciana de Gran Bretaña, Grace Jones, de 113 años, suele beber jerez y tiene una dieta típicamente inglesa (que no es la más saludable). Y la más anciana de España, Francisca García Torres, que nació en Baeza, pero vive en Navarra, tiene 112 años. De joven vivió tiempos de escasez, y pasó hambre. Ahora no tiene dentadura, y no puede comer nada sólido, por lo que su dieta se restringe a los purés, pero no tiene diabetes, ni colesterol. Y hasta los 100 años estuvo plantando cebollas. No cabe duda de que en lo que respecta a la longevidad sigue jugando un papel la suerte o, más bien, lo contingente.

Fuente: https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2017-06-06/la-dieta-okinawa-esto-comen-las-personas-que-llegan-a-muy-viejas_197887/

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